Juvenil - Peligros Fútbol Sala

Juvenil – Peligros Fútbol Sala

Todas las derrotas duelen, cualquier derrota deportiva duele, sean en las circunstancias que sean. Todas y cada una de ellas dejan un poso de dolor (deportivo) que necesita de sutura durante la semana con nuevos entrenamientos y la ilusión por el próximo partido. Por competir en él más y mejor y alcanzar la victoria disfrutando de ello en la cancha, y siempre imbuidos de los valores de este club. Intentamos preservarlos a toda costa: respeto al contrario, juego limpio, solidaridad y espíritu de equipo y sobre todo deportividad, por encima de todo deportividad en la victoria y más aún si cabe en la derrota.

La crónica del partido del pasado domingo contra Agustinos con derrota de nuestro equipo juvenil, podría versar sobre oportunidades marradas, tiros al palo ,contraataques fallidos… goles no conseguidos. Pero también podría reportar las jugadas colectivas, el sacrificio en defensa, el espíritu del colectivo o sobre la rabia y la impotencia ante la provocación, se podría comentar las actitudes antideportivas, la frustración por la injusta derrota.

Sin embargo la crónica de este partido es breve y sencilla: es el aprendizaje diario de las situaciones deportivas que prueban las capacidades y valores de los jugadores y técnicos de PFS; de sus valores de grupo y de sus valores individuales, tanto en el ámbito deportivo como en el personal. La crónica trata sobre pequeños pecados de juventud, derivados de la rabia y la impotencia y que son perdonados a los pocos minutos por la nobleza de quien los cometió. Ésta sin embargo no pretende ser una crónica oscura, de queja o amargura ante la derrota, muy al contrario, es el relato de un magnifico partido por parte de nuestro equipo, un encuentro de esos que por diversas circunstancias pierdes sin explicarte muy bien por qué. Dicho sea de paso, ante un excepcional rival.

Un partido jugado de poder a poder en una de las canchas más difíciles de la categoría, como dice el tópico «jugado a tumba abierta», donde el posible buen resultado a nuestro favor se tornó en uno en contra, jugamos limpiamente a ganar y en este caso la jugada «salió cruz». Un partido afrontado con la valentía y los valores de este colectivo desde el minuto uno hasta el final, y que termina en derrota por el arrojo del grupo en pos de la victoria. Una derrota que nos enseña mas que cien victorias, una derrota que sólo puede hacer exclamar a quien lo vivió directamente… que «estamos orgullosos de este grupo como deportistas y como personas de valores». ¡Somos equipo!

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